Mi nombre es Lucía y durante mucho tiempo mi mirada pasó a través del lente de una cámara, capturando instantes y luces. Hoy, esa misma búsqueda de belleza y naturaleza encontró un nuevo refugio en el barro.
La Hornera nace en mi taller como un espacio de calma. Aquí, las piezas no se fabrican, se ven nacer. Uso materiales nobles en procesos amigables con el medio ambiente, dejando que el proceso artesanal dicte su propia forma.
Como en la fotografía, en la cerámica me interesa la huella, lo imperfecto y lo que el tiempo tiene para decir. Cada pieza que ves aquí es única: lleva el ritmo de mis manos y el fuego del horno.
Gracias por elegir un objeto que tiene historia y por permitir que mi arte forme parte de tu cotidiano.
